Lo de aplastar los polvorones

¿Sois de las personas que aplastais los polvorones antes de abrirlos?

Antes de seguir quiero recalcar una cosa: cada quien que se coma los polvorones como le de la gana. No he venido a discutir con nadie, solo a contar mi historia.

Recuerdo que yo lo hacía de peque porque... no os voy a engañar, no recuerdo por qué. Lo vería en casa, supongo. Luego crecí y dije «para qué», y no volví a aplastarlos en mi vida hasta... hasta estas navidades.

En casa teníamos unos polvorones que venían ya desmigajados enteros dentro de su envoltorio. No todos, pero sí muchos de ellos. Demasiados. Y que queréis que os diga pero, desde mi punto de vista, hechos polvo no se pueden comer. Es que como te descuides un poco, se te empieza a desmoronar y lo pones todo perdido.

Yo no sé de hacer polvorones, solo de comerlos, pero a mí un polvorón que viene desecho en el paquete me parece un polvorón de mala calidad. A ver, entiendo que puntualmente se puedan romper un poco, ¡pero no que vengan triturados!

Así que el siguiente polvorón lo aplasté. Hala, problema solucionado.